Lo bonito de compartir con alguien especial

Lo bonito de compartir con alguien especial
Mostrando las entradas con la etiqueta Tema Jeques. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Tema Jeques. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de diciembre de 2016

A merced del jeque



La línea sucesoria al trono de Niroli parecía agotada... hasta que un príncipe del desierto exigió lo que era suyo. El jeque Kadir era el príncipe de un reino oriental, pero también el último heredero al trono de Niroli; y debía encontrar una reina. Natalia Carini amaba Niroli con todo su corazón. En su opinión, el nuevo soberano era un invasor... que además la reclamaba como esposa. Sin embargo, la idea de compartir la cama de aquel bárbaro le provocaba una excitación completamente nueva para ella.

martes, 1 de noviembre de 2016

La propuesta del jeque


Iba a hacer lo imposible por casarse con la madre de su hija.Horas antes de anunciar su compromiso con la novia que su padre le había escogido, el jeque Kadin Gabriel ben Kadir se dejó llevar por la tentadora Sarah Duval. Pero esa apasionada noche desencadenó un embarazo y Gabriel juró que formaría parte de la vida de aquella mujer y del bebé. Su plan era reemplazar un matrimonio de conveniencia por otro; se casaría con la cautivadora Sarah, que provocaba en él un deseo ardiente… y mantendría el corazón fuera del trato.

Pero Sarah quería un alma gemela. ¿Cómo iba a unirse a un hombre que había jurado no dejarse gobernar por el amor?

viernes, 14 de octubre de 2016

Diamante del desierto

1.   

Él quería enseñarle lo abrasadora que podía llegar a ser una noche en el desierto…

El futuro de la mina de diamantes de Skavanga estaba en peligro. Britt Skavanga necesitaba una inyección de capital cuanto antes, y un misterioso inversor árabe conocido como Emir estaba dispuesto a dársela…

Britt viajaría al reino de Kareshi, situado en pleno desierto, para enfrentarse a su arrogante benefactor. Si ella llevaba los fríos diamantes del Ártico en la sangre, entonces la fina arena de esa tierra baldía corría por las venas del jeque Sharif al Kareshi.